Propiedad horizontal
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En esta fotografía Cuba ha perdido todo, incluso la abundante agua del mar que la rodea; se alza sobre el emblemático malecón y sobre la ciudad un monumento. El monumento a Abel Santamaría que originalmente se encuentra en Santiago de Cuba, del cual se observan dos de sus cuatro caras: la estrella solitaria y el rostro de José Martí. Martí ha sido colocado como autor de todo lo que se hizo y se ha hecho en Cuba desde el asalto al cuartel Moncada, del cual Fidel lo nombró, su autor intelectual. Es fácil asumir para los que no conocen su obra que Martí y Castro tenían las mismas ideas revolucionarias. El Partido Comunista de Cuba identifica a la Revolución como martiana y marxista, Fidel Castro otorgó la Orden Nacional José Martí a renombrados asesinos y dictadores como Saddam Hussein, Nicolae Ceausescu, Kim-Il-Sum, Janos Kadar y otros. Sin embargo, Martí no pudo simpatizar con el socialismo ni con el comunismo pues amaba la libertad y la propiedad privada y se oponía al totalitarismo y la arbitrariedad. Temía la concentración del poder político y económico en un grupo de personas que por naturaleza humana tendrían privilegios que abusarían al tener en sus manos la distribución de las riquezas. Martí escribió: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras; el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que, para ir levantándose en el mundo, empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse como frenéticos defensores de los desamparados”, estaba informado sobre el socialismo gestante, era un lector prolífico y además escribió en varias ocasiones sobre el tema. Así, desde la altura, en esta imagen Martí sepulta con dolor los restos de la nación que soñó libre. Esta fotografía a pesar de su carácter solemne está cargada de movimiento y dinamismo. Resalta entre todo el ocre del polvoriento entorno desértico en el que se alza, el rojo vivo de la sangre que se derrama, acentuando el dramatismo del elemento y situando toda la atención en esta figura central. En el monumento original, la columna de agua que lo sostiene representa los ideales de los jóvenes que conformaban la Generación del Centenario, la mayoría murieron antes del 59 y sacrificaron sus vidas por un país que prometía ser mejor, esta sangre y la de todos los que murieron en la lucha por la soberanía es la que sustituye la columna de agua en la foto, sangre derramada en vano y a la que se han sumado todas las víctimas de la dictadura.


